No siempre valoramos a los videojuegos como se merecen. En algunas ocasiones no les damos el mérito suficiente y, en otras ocasiones les asignamos un valor o unas puntuaciones demasiado altas. Pero, ¿por qué?

Juegos que no son lo que aparentan ser, digas lo que digas

En algunos casos esto parece responder al hecho de que nos fijamos más en los gráficos que en la propia historia del juego, o a que nos ciega la fama de una saga a la que adoramos, por lo que pensamos directamente, que ninguno de sus títulos puede ser mediocre o menos bueno de lo habitual. Pero lo cierto es que existen títulos que han sido (y siguen siendo) sobrevalorados. Te descubrimos nuestro top five.

Little Big Planet

Un plataformas de scroll lateral que, en un principio, podría parecernos resultón por sus gráficos, e interesante por las posibilidades que, según Sony, nos iba a ofrecer Little Big Planet. Esas "posibilidades" se tradujeron en una historia no demasiado atractiva y, lo que es más sangrante, un sistema de control nefasto. ¿Cómo pudo ser un éxito de crítica con un control tan sumamente descompensado?

Entendemos que el título ofrece una buena dosis de escenarios muy creativos, novedosas modificaciones para el personaje, y un nivel artístico más que notable pero, lo importante en un juego, a la hora de la verdad, es la jugabilidad. Cualquier plataformas, para ser considerado como un gran título, necesita unos controles a la altura, soberbios, y este no fue el caso de Little Big Planet.

Gran Turismo 5

El denominado GT de los retrasos, iba a salir en 2005, pero no llegó a ver la luz hasta el 2010, cinco largos años después. Pensarás que esto podría haber sido una buena excusa por parte de los desarrolladores para pulir y mejorar su título, pero estuvo lejos de ser así. El que otrora había sido el líder indiscutible de la conducción virtual, nos dejó fríos cual témpano de hielo.

¿Por qué? Pues porque de los 1000 coches que se habían prometido casi todos eran un copia-pega de los modelos del Gran Turismo 4 para PS2. Además, la posibilidad de que nuestro auto sufriera daños, no repercutía realmente en el discurrir de las carreras. Lo que pudo ser un título brillante, se quedó en agua de borrajas, obligando a los que esperábamos grandiosas novedades a lidiar con un casi-clon en alta definición.

The Legend of Zelda: Twilight Princess

Una de las sagas de RPGs de aventuras más queridas de todos los tiempos, consiguió defraudar a los que queríamos un título más abierto y con más chicha a nivel de jugabilidad. No vamos a negar que su historia es muy interesante y que nuestra compañera, Midna, tenía un montón de personalidad y gancho. Tanto que, en ocasiones, nos planteábamos ¿por qué no jugar con Midna en lugar de con Link?.

Consideramos a Twilight Princess como un juego sobrevalorado porque Nintendo, tras la debacle y el acoso sufridos después de la imagen demasiado joven y desenfadada de Toon Link en The Wind Waker, escuchó a la masa fan (troles en su mayoría) que pedía a gritos un Link más adulto y una historia menos marinera.

El nuevo juego para Wii tenía unos controles poco fiables, y unos gráficos bastante deslucidos que no lograron compensar su deficiente jugabilidad. Twilight Princess tiene (junto con Skyward Sword) los templos y desafíos más repetitivos y aburridos de toda la saga con diferencia. Gracias a la Diosa, The Wind Waker es ahora un clásico de culto y Breath of the Wild ha logrado que la serie vuelva a brillar con luz propia.

Black & White

Otra súper promesa de Peter Molyneux que ni de lejos cumplía con lo que había prometido que sería este título en el que jugábamos a ser un "dios". La experiencia con Black & White no pasó de ser mediocre y bastante superficial.

La personalidad que podíamos imbuir a nuestra criatura era, cómo decirlo, un tanto poco práctica y ni de lejos cumplía con las expectativas que Molyneux había levantado antes de la salida del título (engaño por hype). Para más inri, el sistema de control era caótico y poco sensible, lo que generó una buena oleada de frustración entre los gamers, ocasionando que más de un ratón y de un teclado sufrieran las consecuencias.

Final Fantasy VII

Sí, sí, de acuerdo, Final Fantasy VII rompió los moldes de la generación RPG con su llegada por todo lo alto a la PlayStation original. Pero fue una ruptura más visual que de cualquier otra naturaleza. Los fascinantes gráficos y animaciones (para la época) no se veían respaldados por una historia con la calidad y variedad de Final Fantasy VI o Final Fantasy IX.

Los picos de dificultad que experimentaba el juego no respondían a ninguna causa aparente, y las batallas, lejos de ser entretenidas, llegaban a ser repetitivas por su bajo componente estratégico. En definitiva, que para poder haber sido "el Final Fantasy de una generación", se quedó, en nuestra humilde opinión, en el Final Fantasy con la muerte más desgarradora de la historia. Esperamos que el remake que prepara Square-Enix sea lo que Final Fantasy VII no pudo ser (del todo).

Sobrevalorados, que no malos

Que un juego haya sido o sea sobrevalorado no quiere decir, necesariamente, que sea un juego malo, a pesar de que en algunos casos ciertos títulos tengan una calidad bastante discutible, como ocurre con el Black & White de Molyneux. Otros ejemplos, como el adorado Final Fantasy VII pecaron por su legión de fans, poco conscientes de que títulos como Final Fantasy VI o Final Fantasy IX son entregas mucho más logradas.

Aun así, y como la mayor parte de las cosas en esta vida, todo es discutible y argumentable porque para gustos, los colores. Eso sí, no nos vendría mal un poco más de crítica a la hora de jugar y comprar, sin dejarnos guiar tanto por lo que se nos quiere vender y meter por los ojos, o por nuestra pasión por una serie o título determinado. Tengamos un poco más de amor y personalidad propios.