Es muy probable que hayas oído hablar del tema alguna vez. Es también muy probable incluso que lo hayas leído en internet. Hay quien dice que no usamos todo nuestro cerebro, y que si lo usáramos en su totalidad, podríamos lograr cosas increíbles. Admito que suena bien, pero nada más lejos de la realidad.

Hoy aquí, en Urban Tecno, descubrirás cómo trabaja tu cerebro, y la inmensa cantidad de áreas que pueden activarse para realizar una sola tarea. Las conexiones bioeléctricas y químicas del órgano más importante de tu cuerpo van mucho más allá de lo que podrías haber imaginado.

Áreas para todo, distintas funciones

El origen de este mito es muy sencillo de explicar, y es que nuestro cerebro no se activa en su totalidad para llevar a cabo todas las tareas de nuestro día a día. Cualquiera que observara la imagen de una resonancia, en la que se muestran las zonas que se encuentran trabajando en ese mismo momento, y que no tuviera mucha idea, podría pensar que desaprovechamos una gran superficie del encéfalo.

Tu cerebro posee distintas áreas que realizan en diferentes funciones

A pesar de todo, y teniendo en cuenta que este es sólo uno de los muchísimos mitos de la ciencia, podemos falsear este tipo de teorías con igual facilidad. Simplemente hay que prestar atención a las señales.

Tu cerebro lleva a cabo muchas tareas distintas, todas con un objetivo. Muy Interesante

Para los sentidos

Puedes percibir todos los aspectos del mundo que te rodea gracias a tus órganos de los sentidos, ojos, oídos, nariz, piel… Al menos esa es la interpretación más extendida. Sin embargo, y aunque son obviamente necesarios para captar los estímulos, no ves con tus ojos, sino con tu cerebro.

A través de él conoces todo aquello que te rodea

La información que recoges a través de todos estos órganos no significa absolutamente nada hasta que no es procesada en unas determinadas áreas cerebrales. Estas son conocidas como áreas sensoriales, y se distribuyen por distintas zonas de la corteza de nuestro cerebro. Debido a que existe un procesamiento, pueden tener lugar errores muy curiosos.

Por ejemplo, los estímulos que recibes a través de tus ojos son procesados en el lóbulo occipital, situado en la parte trasera de tu cerebro, y los que llegan gracias a tus oídos en la llamada corteza auditiva primaria, que se encuentra en el lóbulo temporal, en el lateral.

Para el placer y el dolor

El bienestar y el sufrimiento también activan unas zonas concretas de tu cerebro. Por ejemplo, en el caso del placer, encontramos todo un sistema destinado a que repitas aquellas experiencias que te hacen sentir bien. Este está formado por varias áreas muy internas y primitivas de tu cerebro, y se conoce como circuito cerebral de recompensa.

Zonas preparadas para recordar lo bueno y lo malo

Este complejo sistema es el responsable de hechos muy beneficiosos, como que nuestros antepasados repitiesen conductas que contribuían a su supervivencia, pero también de otros no tan buenos.

Como apunta Neil R. Carlson, en su célebre Fundamentos de psicología fisiológica, la adicción a las drogas también es causada por la activación de zonas como la amígdala, el núcleo accumbens y el área tegmental ventral. Curiosamente, la música puede causar el mismo efecto.

El dolor se experimenta en zonas muy cercanas al placer, también en lo más profundo de tu cerebro. Como podemos ver reflejado en Omicrono, la ínsula, concretamente la región posterior dorsal, es la responsable de que sintamos dolor, tanto el físico como el emocional. A nivel cerebral no existe distinción.

Para las emociones

Dada la importancia de las emociones para el ser humano, de las cuales podrían existir hasta 27 categorías, debíamos contar con unas amplias áreas reservadas para ellas.

Las zonas encargadas de que experimentes la gran variedad de sentimientos que existen se encuentran formando un gran sistema. Como nos muestran desde Psicología y Mente, este es conocido como el sistema límbico.

Este importante entramado neuronal está formado por varios elementos diferenciados. Los más relevantes son la amígdala, que participa en el miedo; el hipocampo, que contribuye a la memoria emocional; el hipotálamo y el tálamo. Además, podemos encontrar al mesencéfalo, en la parte posterior.

Todo este sistema se encuentra trabajando durante cada minuto de tu vida, recopilando información sobre aquellos estímulos que experimentas, provocando esas descargas químicas que llamamos emociones.

Un sistema de engranajes casi perfecto

Estas son sólo algunas de las áreas más importantes de tu cerebro, pero existen muchas más. Cada una de ellas trabaja para que todo funcione correctamente, formando parte de un complejo sistema de engranajes.

Como los engranajes de un gran reloj

Por lo tanto, decir que sólo usamos una pequeña parte de nuestro cerebro es algo realmente ingenuo. Utilizamos la totalidad de él, pero obviamente no al mismo tiempo. Habrá zonas que se encuentren activas en un momento y otras no, produciéndose lo contrario en una ocasión distinta. Es necesario un relevo, es un trabajo en equipo.