Los avances de la medicina en materia de trasplantes no cesan de sorprendernos. Ya hemos visto órganos impresos en 3D que terminarán con las largas listas de espera, pero la ciencia sigue investigando para prolongar y mejorar nuestra vida. De hecho, lo de la vida eterna cada vez suena menos a quimera para tornarse en una realidad.

Muy pronto, ya no habrá listas de espera de trasplantes gracias a los avances de la ciencia

Asimismo, la ciencia de los materiales permite desarrollar nuevas sustancias que se integran a la perfección en nuestro cuerpo, evitando los rechazos típicos de los trasplantes y posibilitando auténticos milagros, por ejemplo que algunas personas puedan andar de nuevo (o por vez primera).

Pero por muchos materiales que se desarrollen, no hay nada como nuestras propias células. Lo hemos visto con el pegamento quirúrgico capaz de sellar nuestros tejidos en menos de un minuto y ahora regenerando el órgano de una rata. Sí, las células madre también son capaces de funcionar en especies diferentes.

Estructura del intestino de una rata. The Verge

A decir verdad, los científicos han sido capaces de construir un nuevo intestino de rata combinando parte del propio intestino del animal con células madre humanas. ¿El objetivo de este engendro que suena a Frankenstein? Que un día pueda emplearse en humanos con trastornos intestinales, que hasta ahora tenían que esperar a un trasplante para solventar sus problemas de salud.

¿Una rata hecha de ser humano? Es posible

Por ejemplo, las personas que padecen la enfermedad de Crohn, un trastorno que en el 75% de los casos suele terminar con una cirugía que elimina parte del intestino. Así, las personas intervenidas tienen menos tracto intestinal para absorber los nutrientes.

Aunque existe la posibilidad de trasplante, no siempre es fácil: listas de espera y riesgo de rechazo provocan que esperar un trasplante sea una odisea para la que debes armarte de paciencia. Por ello, desde la revista divulgativa Nature Communications, un equipo de científicos se ha decantado por generar nuevos intestinos desde el laboratorio.

Reconstruyendo una rata

Para reconstruir el intestino del roedor emplearon dos partes: células del intestino y la estructura en la que las células crecen para que tengan la forma del intestino. Bastó solo un 4% de intestino de rata (1,6 pulgadas, aproximadamente 4 centímetros) para poder contar con el "andamio" requerido, como explican en The Verge.

El intestino regenerado era capaz de absorber nutrientes. The Verge

A continuación, recubrieron la estructura con dos tipos de células humanas, de modo que el tejido generado fuera más efectivo: el primer tipo eran células etipeliales (las encargadas de crear órganos). Dos semanas después, incorporaron células endoteliales, que se encuentran en la venas. En ambos casos, eran células madre, es decir, tienen la habilidad de desarrollarse en distintos tipos de células y seguir creciendo.

Esta regeneración celular fue un éxito y el nuevo intestino funcionaba tan bien como el original. Es decir, la absorción de nutrientes se realizaba adecuadamente. Todo un hito. Aun así, se trata de un avance en fase preliminar y falta cómo funciona el intestino a medio y largo plazo.

Asimismo, el siguiente reto será ver cómo será el proceso en animales más grandes para posteriormente extrapolar la técnica a los seres humanos. En todo caso, el resultado no ha podido ser más satisfactorio, lo que abre la puerta no solo a la esperanza en el trasplante de intestino en humanos, sino quizás otros órganos.