Definitivamente uno de los grandes avances de esta década en el sector de la automoción es la conducción autónoma. La investigación y desarrollo en nuevas baterías para coches eléctricas ha dado un paso agigantado, pero no tan rompedor como que los coches puedan conducirse por sí solos. Y aún no hemos visto nada con respecto a este campo: en realidad, esto es solo el comienzo.

Por ahora, esta tecnología es casi exclusiva de Tesla y Waimo, y el software ni siquiera está instalado en todos los coches (tienes que pagarlo, y además no te proporciona funciones completamente autónomas por seguridad, al menos de momento). Pero la tecnología existe y está ahí, claro que a un precio muy alto de momento ¿Cómo cambiará la cosa de aquí a 10 años? Está claro que no todos vamos a acabar teniendo un coche autónomo, no al menos hasta que no sea una tecnología asequible.

El Autopilot de Tesla solamente permanece conectado mientras el conductor sujete el volante con sus manos. Hipertextual
Tesla y Waymo indudablemente liderarán la industria del vehículo autónomo

Y así lo reflejan las estadísticas según un reporte de Statista: solamente el 10% de los coches serán completamente autónomos. Pero ojo, no debemos confundir estos con los vehículos que, como bien hacen hoy en día, son capaces de aparcar solos, impedir que te salgas del carril, o circular por sí solos en rutas mapeadas; no, hablamos de vehículos 100% autónomos, aquellos que pertenecen al nivel 5 de conducción autónoma.

Un mercado milmillonario, pero con escasa presencia

Este mercado, que para 2030 contribuirá al PIB mundial 13,4 mil millones de dólares. Y el taxi autónomo, ese taxi sin conductor que te recogerá en la puerta de casa y te llevará a donde sea estará a la cabeza de la industria: casi 1,2 mil millones de ese PIB se corresponderá solamente con este fragmento para 2030.

Uno de los grandes factores que permitirá aumentar el número de coches autónomos en las carreteras será la capacidad de escalar de las fábricas

Y es que uno de los problemas de los coches autónomos no es solo el precio, sino la disponibiliad. La producción de Tesla es ridículamente pequeña, y eso que se trata de la mayor industria de coches eléctricos semi-autónomos, a pesar de todos los esfuerzos de Elon Musk para aumentar el número de coches fabricados anualmente. Y eso es algo que ha hecho estragos en el valor de la compañía a lo largo de su historia, aún incluso a pesar de que el 95% de la fabricación está robotizada.

El Tesla Model X accidentado llevaba conectado el asistente a la conducción Autopilot. Reuters

Y, en efecto, otro factor vital es la seguridad y la confianza del cliente en estos sistemas de conducción. Según la misma fuente, cuatro de cada cinco personas aún no confía en la conducción autónoma, además de que casi un 70% piensa que este tipo de coches no están fuera del peligro de los hackers. El Autopilot de Tesla fue engañado con una simple naranaja, por ejemplo.

En resumen, ni los coches autónomos están listos aún para conducir por las calles sin asistencia, ni nosotros estamos preparados para ello. Pero claro, debemos tener en cuenta que estas estadísticas están realizadas en base a la filosofía y a las herramientas actuales, por lo que para 2030 el panorama podría ser otro completamente distinto.