Los coches eléctricos e híbridos solo se diferencian, respecto a los tradicionales que han poblado nuestras carreteras desde comienzos del siglo pasado, en el tipo de fuente de energía que se utiliza durante los desplazamientos. En líneas generales, por lo demás, no debería por qué existir otro aspecto diferencial.

Como es lógico, si a la ecuación comenzamos a incluir variables como la autonomía, el confort o las prestaciones, el resultado nos dará pistas sobre cómo es el perfil de cada uno. ¿Petrolhead o ecofriendly? ¿Cómo te definirías tú? Si eres del primer grupo, valorarás las sensaciones por encima de todo al subir de revoluciones mientras quemas combustible.

Las mecánicas eléctricas y tradicionales compiten en igualdad de condiciones en seguridad

Si crees en la eficiencia por encima de todo, el confort de marcha o el ahorro, entre muchos otros factores, eres partidario de la movilidad alternativa. En ninguno de los 2 casos se ha pretendido incluir el sumando clave que analizaremos en el día de hoy: la seguridad. ¿Qué mecánica es más versátil de cara a una mejora de la movilidad?

Para valorarlo, es preciso tener en cuenta diversos aspectos. Ambas motorizaciones disponen de elementos inflamables, puesto que las baterías y el carburante pueden desencadenar en un incendia en alguna que otra circunstancia. Entonces, ¿cómo podemos valorarlo?

Durante todos estos años, hemos visto miles y miles de pruebas llevadas a cabo por organismos como Euroncap en el Viejo Continente 0 IIHS, la organización con miras al mercado norteamericano. Ahora bien, ¿cuántas pruebas de coches eléctricos has visto sometiéndose a este tipo de pruebas?

El Nissan LEAF de segunda generación nos servirá de ejemplo

El pasado 6 de septiembre, Nissan dio a conocer la segunda generación del LEAF, el considerado como el coche eléctrico más vendido del mundo. Este récord es posible que lo pierda pronto de la mano del BAIC EC200, pero aun así, será posicionado siempre como uno de los valedores de la conducción alternativa.

Según se puede ver en las imágenes, extraídas del canal de YouTube Nasvaassess, el cual está especializado en la difusión de este tipo de pruebas de accidentes, la desintegración del frontal del vehículo es total, siguiendo la moda que se estandarizó hace unos años. Y te preguntarás, ¿por qué puede hablarse de moda?

Actualmente, la tendencia para mejorar la seguridad de los ocupantes gira en torno a la absorción del golpe por parte del propio vehículo. Esto se consigue de forma más eficiente, aunque sea muy aparatoso, con una destrucción más repartida en relación al lugar exacto de la colisión.

Las mecánicas eléctricas, al disponer de una menor cantidad de componentes, suelen contar con una superficie utilizada menor en lo referente al capó. En algunos casos, como por ejemplo Tesla en toda su gama, no incluyen, de hecho, mecánica alguna en este espacio, dando lugar a un segundo maletero extra.

Las baterías, en una situación muy concreta, podrían presentar un problema en un accidente

A tenor por la calificación obtenida por la firma de Palo Alto u otras alternativas eléctricas, no parece que la no inclusión de un motor que actúe como palanca sirva de mucho para alzarse con la calificación más alta, ¿verdad? Lo cierto es que existe un problema que un motor de combustión no tiene, las propiedades de las baterías.

Hace unos meses, Richard Hammond, durante el rodaje del programa de entretenimiento The Grand Tour, sufrió un aparatoso accidente a manos del Rimac Concept_One, uno de los superdeportivos eléctricos más destacados del mundo. De aquel siniestro se pudo destacar, además de que el protagonista pudo salir por su propio pie, que unas baterías incendiadas no son fáciles de apagar.

La conclusión es que la mecánica no será algo determinante

Podemos reafirmarnos en nuestras posiciones en lo referente a lo eléctrico o lo tradicional, pero nunca podremos achacar la eficiencia de uno y otro en materia eléctrica. En ambos casos, con protocolos iguales utilizados por las organizaciones que valoran este apartado, se consiguen registros con calificación de 5 estrellas.

Por tanto, debemos familiarizarnos con los vehículos eléctricos, puesto que no serán un problema añadido en las carreteras por la tenencia de una mecánica alternativa y diferente a la que emplea la inmensa mayoría del parque automovilístico actual.

Cabe recordar, no obstante, que actualmente hay muchos automóviles, sin distinción por razón de motorización, que cuentan con una calificación máxima que, en realidad, no se corresponde con la situación actual. Afortunadamente, la tecnología mejora, algo que tiene implicaciones también en la forma de valorar a los vehículos por las organizaciones.