Podemos llegar a creer que el coche eléctrico es un invento del presente, de la última década quizás, pero lo cierto es que lleva tanto tiempo en la industria que podría decirse que la automoción nació con esta tecnología.

Haciendo un rápido análisis a nuestra biblioteca personal, puedes consultar algunas de las hazañas que marcaron un antes y un después en el desarrollo de un mercado alejado de las motorizaciones tradicionales. La Jamais Contente fue considerado como el automóvil de la época más rápido del mundo, ¡y era eléctrico! O bien, si lo prefieres, la historia del General Motors EV1 es una de las que más misterio ha suscitado en la automoción moderna.

Los coches eléctricos existen desde que aparecieron los primeros automóviles

Sea como fuere, lo cierto es que las baterías de litio y las motorizaciones eléctricas han perdurado desde los inicios de la conducción, es decir, desde finales del siglo XIX. Ahora bien, ¿eran los fabricantes tradicionales los que invertían en tecnologías alternativas?

Echando un vistazo al pasado, podría decirse que BMW nunca había apostado por la tecnología alternativa, pero lo cierto es que sí. Actualmente sí que es una de las marcas que más contribuye a su desarrollo al contar con mecánicas híbridas en prácticamente toda la gama y una opción puramente alternativa, pero el pasado no parece que era una línea de primer nivel.

¿Y si te contásemos que el E1 fue el pionero de la marca de la firma bávara? Es muy posible que no lo reconozcas. De hecho, habría muy pocas probabilidades de que lo hubieses visto circular en la vía pública, ya que se trató de un prototipo que no pasó a la cadena de producción. ¿Por qué BMW decidió dejarlo fuera de sus planes estratégicos?

El BMW E1 podría haber sido el primer eléctrico en Alemania

Corrían buenos tiempos para las mecánicas eléctricas en 1991, momento en el que el E1 hizo su aparición. Para entonces, la crisis del petróleo había quedado atrás hacía unos años y no era necesario que empresas hiciesen preparaciones para electrificar modelos de producción. Sí, nos referimos a lo que hizo, por ejemplo, Jet Electrica 007.

El BMW E1 nunca llegó a la cadena de producción debido a los altos costes que entrañaba su fabricación. Motorgiga.com

El Salón de Frankfurt de 1991, según se puede leer en Motorpasión, dio lugar a la aparición del primer prototipo pensado para pasar a producción. En el pasado existió un 2002 que fue creado, particularmente, para ser uno de los vehículos utilizados en los Juegos Olímpicos de Múnich celebrados en 1972.

El modelo en cuestión disponía de una longitud de 3,46 metros, una anchura de 1,64 metros y una altura de 1,5 metros. Tal y como podrás imaginar, el diseño fue pensado única y exclusivamente para proporcionar comodidad teniendo como premisa un coeficiente aerodinámico bajo. Para conseguirlo, la firma tuvo que acotar a un máximo de 4 plazas para no penalizar el confort.

El BMW E1 disponía de un peso de 900 kilogramos gracias al uso de aluminio

La estructura, en la que se emplearon a fondo con el empleo de materiales livianos, contaba con un peso que apenas superaba los 900 kilogramos en vacío, lo cual le permitiría, en teoría, contar con una autonomía que permitiese ciclos razonables para los estándares de los años noventa.

Según se puede leer en el citado medio, la regeneración de las baterías respecto al sistema de frenado fue una solución pensada para mejorar su autonomía, la cual estaba declarada en unos 160 kilómetros. Del mismo modo, no existía carga rápida, por lo que había que esperar en torno a las 6-8 horas para contar con la plenitud de carga.

Por qué no cuajó la idea pionera de BMW

En un mercado en el que solamente había un único candidato para poder hacer frente a la competencia tradicional, no hubo apoyo a esta versión eléctrica. Se requería concienciación ciudadana por el medio ambiente, una ayuda por parte de las Administraciones Públicas y, en definitiva, línea de investigación para desarrollo de baterías.

El BMW E1 fue presentado en el Salón de Frankfurt de 1991. Coches.net

Curiosamente, es ahora cuando estos 3 requisitos están cumpliéndose. ¿En qué se traduce esto? En una mejora de la percepción de la conducción eléctrica, lo que en definitiva se traduce en mayores incentivos para llevarla a cabo.

Echando un vistazo al pasado, la calidad del aire en las ciudades era mucho mejor que los niveles a los que está actualmente. Es importante recordar que, por aquel entonces, las motorizaciones diésel ya existían, pero sus cuotas de mercado aún eran bajas respecto las gasolina.

Se ha incremento el número de enfermedades derivadas de la mala calidad del aire

Por otro lado, las enfermedades cardiovasculares no eran el primer problema de la sanidad de los principales países del mundo. Pasados los años, este tipo de anomalías se han incrementado debido, en parte, por la pésima calidad del aire en las zonas más masificadas. Al fin y al cabo, esto golpea los presupuestos públicos, por lo que ahora sí que comienzan a llover las subvenciones.

La última de las barreras, la infraestructura, todavía sigue siendo un problema. No obstante, es importante destacar que plataformas como IONITY u otras de carácter público están haciendo que la tenencia de un coche eléctrico sea mucho más sensato.