El coche volador es una de las opciones de movilidad que más interés a despertado en los últimos años. De hecho, si preguntas a cualquiera sobre cómo veía la movilidad de hoy en la época de los ochenta, es muy posible que afirmase que la automoción tradicional sería sustituida por este tipo de medio de transporte.

Tras unas décadas, vemos cómo apenas una serie de prototipos interesantes han tenido alguna especie de recorrido en el mercado. ¿Por qué ningún fabricante se atreve a especular con un futuro completamente transversal? ¡Ni siquiera Elon Musk se lo ha planteado todavía!

Toda una serie de barreras impide la llegada de los coches eléctricos

Lo cierto es que hay una serie de problemas que no hacen posible la inclusión de este tipo de novedades tecnológicas. Barreras legales, logísticas, de producción, de desarrollo de producto, etc. Tan solo unos fabricantes como Airbus o Terrafugia, entre otros, se han atrevido a la formalización de un proyecto sólido.

El verdadero obstáculo que se puede destacar con la creación de estas alternativas es el increíble coste de fabricación que se posee. Ahora bien, en términos tecnológicos, ¿es viable? Tal y como ha ocurrido en otros casos parecidos, llama la atención cómo estamos ante un nicho de mercado que seguirá estando vacante. Ahora bien, ¿por cuánto tiempo?

Algunos programas de inversión como el desarrollado por Terrafugia, el cual cuenta con varios prototipos en fase de pruebas, hacen que haya alguna esperanza de ver las primeras unidades voladoras en algún momento de la próxima década. No obstante, para que esto pueda ser factible, primero deberán pulirse una serie limitaciones que aparentemente seguirán produciéndose en estos años.

Por qué no verás tampoco hoy un coche volador

La creación de una alternativa voladora, en principio, no tendría por qué ser difícil de producir. Habría que instalarse un par de alas en los laterales y dotar al vehículo de la potencia suficiente para echar el vuelo. ¿Cuál es el problema? El espacio que ocuparía lo haría inviable para su circulación por la ciudad.

El Aeromobil representa uno de los problemas más destacados del coche volador. Discover Magazine

El mejor ejemplo de ello nos lo muestra el Aeromobil, una alternativa que cuenta con un diseño destacado para la movilidad aérea, pero que tiene una carrocería que choca demasiado con el estándar tradicional. El principal problema que conlleva es la tenencia de una figura nada práctica en el ámbito urbano.

El marco normativo será esencial para entender la movilidad aérea

El segundo de los problemas estaría relacionado con la legalidad a la hora de emprender un vuelo extraurbano. Las torres de control de los aeropuertos, una vez estandarizada esta tecnología, se saturarían, dificultando el tráfico aéreo tradicional.

Por otro lado, la disposición de una tecnología insuficiente en relación con las baterías eléctricas hace insostenible la presencia de unidades voladoras. Dejando fuera de la ecuación el factor precio, el cual, obviamente sería inasumible para la inmensa mayoría de los consumidores, esta opción no tendría sentido disponiendo de apenas unos kilómetros de autonomía.

Más problemas para hacer inviable la apuesta por el coche volador

Algunas compañías, como es el caso de Geely, están apostando por la movilidad como nunca antes habíamos visto. No obstante, la disposición de los medios actuales hace muy difícil la consecución de economías de escala en la producción de un medio de transporte de estas características.

Los acuerdos de colaboración podrían acercar el coche volador en el futuro. El País

En los últimos meses hemos visto cómo compañías próximas a la automoción, tales como Audi o Porsche, han coqueteado con estas alternativas ajenas a la carretera. Estos primeros pasos podrían dar lugar a futuras investigaciones en profundidad, pero por el momento, se puede asegurar que seguirán ajenas a este mercado.

Su estandarización dependerá de las mejoras tecnológicas que se formalicen

No obstante, una hipotética mejora exponencial en la tecnología que rodea a las baterías eléctricas podría impulsar a un selecto grupo de fabricantes a la producción de esta curiosa opción. Se sabe que en algún momento tendrá lugar su estandarización, pero no parece que vaya a ocurrir esto en la primera mitad del siglo XXI.

Todo parece indicar, por tanto, que habrá que esperar todavía unas décadas para saber si esta industria experimental tira de la movilidad tal y como parece que ya está ocurriendo con el mercado eléctrico. Mientras tanto, disfrutemos de todos los proyectos que poco a poco están comenzando a verse al respecto.