El reconocimiento facial ha pasado de ser un sistema biométrico revolucionario para el teléfono móvil puesto de moda con el iPhone X a aplicarse en campos tan variados como la seguridad nacional o pedir una hamburguesa.

Con el reconocimiento facial, dirás adiós a las colas y a la reventa

Más allá de políticas de control ciudadano que nos ponen los pelos de punta o formas futuristas de pedir comida rápida, la próxima gran implantación va a cambiar radicalmente la forma que tenemos que comprar entradas para los conciertos, resolviendo de un plumazo el problema de la reventa de entradas y agilizando enormemente las colas previas a los eventos.

Live Nation, una firma vinculada al gigante de la venta de entradas Ticketmaster, ha anunciado que va a introducir el reconocimiento facial en sus procesos de compra. Dadas las importantes ventajas que presentan, Ticketmaster es pionera, pero no será la última en incorporarla.

Gracias al reconocimiento facial, se podrá vincular tu ticket digital con tu imagen, así que para disfrutar de cualquier evento bastará con que cruces la entrada, como leemos en Mashable. Se acabó tener que escanear la entrada en el control, podrás entrar caminando a tu ritmo y sonreír a la cámara de acceso. Asimismo, si tu entrada está asociada a tu cara, será muy complicado que algunas personas obtengan beneficios procedentes de la reventa de entradas.

En el comunicado de la empresa a sus inversores, Live Nation informa:

Continuamos invirtiendo en nuevas tecnologías para diferenciar a Ticketmaster del resto. Hoy anunciamos nuestra colaboración con Blink Identity, que es una empresa de referencia en el reconocimiento facial a día de hoy, permitiéndote asociar tu ticket digital con tu rostro.

Blink Identity explica que su tecnología es capaz de cruzar la imagen de un rostro con una larga base de datos en medio segundo. Como su nombre indica, en un abrir y cerrar de ojos.

Entra a los conciertos sin colas ni esperas. The Times

Más reconocimiento facial implica mayor control ciudadano

Está claro que las ventajas son muchas y muy importantes, pero cuando hablamos del reconocimiento facial, no podemos olvidarnos de China y su férreo control ciudadano mediante las cámaras instaladas en calles, estaciones, etc., por eso Blink Identity intenta quitar hierro al asunto en su web:

Deja que los chicos buenos entren y los malos se queden fuera, cuando sepas quiénes son.

Y es que sucedió precisamente en el país asiático donde se detuvo a un sospechoso en medio de un multitudinario concierto con más de 60.000 personas. Aquí el reconocimiento facial volvió a ser implacable, aunque no para sellar la entrada, sino para distinguirlo del resto y cruzar su rostro con la base de datos de sospechosos.

No obstante, esta tecnología fue desarrollada en oriente para el departamento de defensa china, solo que ahora está abriendo mercados en occidente para su implantación en todo tipo de sectores.

Pero aunque se trate de una buena causa que haga la vida más fácil a los asistentes, la preocupación sobre la privacidad sigue estando encima de la mesa. Y es que esta tecnología es muy fácil de usar por las fuerzas de seguridad y muy complicada de evitar para el gran público.

El reconocimiento facial pierde precisión con individuos con piel oscura

La Electronic Frontier Foundation advierte que la tecnología de reconocimiento facial no es precisa cuando los sujetos tienen la piel oscura, algo que aumentaría todavía más si cabe el control y arresto de minorías. Además, también permite que se pueda monitorizar y controlar a sujetos sin su conocimiento, ya que no hay forma de saber si te están controlando.

Mientras que Facebook y sus avatares personalizados o Apple y su iPhone X hacen del reconocimiento facial una herramienta atractiva y cómoda para el usuario, que se familiariza con un sistema en el que no hace falta memorizar largas contraseñas, las bases de datos siguen creciendo. Sin ir más lejos, gracias a Facebook ya se puede controlar la actividad de terroristas en redes sociales gracias al reconocimiento facial.

¿Cómo gestionará Ticketmaster esta avalancha de nuevos datos personales? ¿Podría facilitarlos a las fuerzas de seguridad? ¿Hay posibilidad de que puedan comerciar con ellos? Más allá de países en los que se está aprovechando esta tecnología para controlar al ciudadano, otros organismos deberían ponerse las pilas y empezar a legislar para proteger esta valiosa información.