Los retrasos en la industria del videojuego no son ninguna novedad, se vienen repitiendo desde hace muchos años y, evidentemente, estas tardanzas adicionales no son siempre bien recibidas por los jugadores. Pero, en ciertas ocasiones, son un mal más que necesario ya que ayudan a que el juego pueda ser de una mayor calidad si se aprovecha el tiempo para hacerlo así. Sin embargo, ciertos retrasos pueden hacerse meramente con fines comerciales, alargando el hype para aunar un mayor número de ventas.

¿Por qué podría retrasarse Final Fantasy VII Remake?

Así pues, según los rumores de los que se hacen eco en The Livestream el motivo principal de Square-Enix sería el de esperar al 35º aniversario de esta famosa saga de rol para sacar uno de los remakes más esperados de la industria. Aunque, como es evidente, esperar hasta 2023 podría ser demasiado tiempo para un título que ya está cocinándose a fuego medio.

Retrasos, un arma de doble filo

Lo ideal, en un juego tan esperado como este, es que el estudio correspondiente haga todo lo posible por ofrecer una fecha de salida pronta, que no termine por crear un cansancio con una espera interminable que pueda culminar con la llegada de un producto un tanto "a medio cocer", como ha ocurrido en más de una ocasión (Mass Effect: Andromeda). Pero, a veces, las compañías son caprichosas y desean que algunas entregas salgan en un momento determinado.

Por lo tanto, sacar un juego tan importante para la saga de Final Fantasy como es Final Fantasy VII en el 35º aniversario de la misma sería la mejor celebración posible, pero no quizás la decisión más acertada de cara a los consumidores. El título ya se encuentra en desarrollo desde hace bastante tiempo, por lo que esperar 5 años más para sacarlo a la venta, podría ser nefasto para Square-Enix.

Final Fantasy VII Remake ya está en camino, ¿compensa un retraso? XGN

Que se produzca un retraso para trabajar en la calidad de un título es entendible, hacerlo para que coincida con una fecha especial para aumentar ventas o repercusión no lo es tanto. No tiene sentido retrasar la fecha de salida de un juego que ya va estando casi listo para ganar más dinero, al menos una vez que ya se ha anunciado y se ha visto su desarrollo. Los consumidores no nos caracterizamos por ser realmente pacientes en estos casos, y los estudios saben que sin apoyo de los gamers poco pueden hacer.

Y es que los retrasos de juegos que son algo más que una mejora gráfica pueden ser un arma de doble filo, y títulos que habían creado una expectación enorme, terminan por ser un fracaso tremendo o pierden parte de su éxito, al verse fuera de su tiempo y contexto de mercado. Esto, en parte, fue lo que ocurrió con The Last Guardian, un videojuego que habría podido dejar una marca más fuerte en la industria de lo que hizo en su momento, todo por un retraso.

Aunque no son dos juegos iguales, ni con la misma fama, sí que pueden comparar en la exagerada cantidad de expectación que han logrado levantar entre sus fans. Por lo que, sinceramente, no creo que Square-Enix se arriesgue a perder un bombazo como el que tiene entre manos al retrasarlo cinco años, sólo para hacer que el estreno coincida con un aniversario. Pero, como todo en la vida, nunca se sabe si habrá que esperar hasta 2023 para disfrutar de Final Fantasy VII Remake.

Cuanto antes, mejor

Si hay algo de lo que estoy seguro es que los estrenos de juegos que se han anunciado hace tiempo funcionan mejor cuanto antes salgan a la venta. Eso sí, también es necesario que estas salidas no se precipiten demasiado, con el fin de que se tenga el tiempo suficiente para crear un título brillante y con la mínima cantidad de errores.

Final Fantasy VII Remake no necesita estrategias para vender más

Si ha de haber algún retraso con Final Fantasy VII Remake, espero que sea sólo con el fin de mejorar el juego y no de aumentar "supuestamente" sus ventas porque, en este caso, no es para nada necesario. Este remake es perfectamente capaz de vender y sobrevivir sin la ayuda de estratagemas extrañas y un tanto estúpidas que sólo consiguen crispar a los gamers, y entorpecer lo que de verdad importa: disfrutar de un buen juego.