Viendo cómo el mercado eléctrico no para de crecer en cada estadística mensual, podemos imaginar que el futuro del parque del automóvil tiene claros tintes alternativos a las mecánicas diésel y gasolina. Sin embargo, ¿qué hay tras estos fulgurantes datos?

Observando las autonomías que ofrecen los coches eléctricos, podemos imaginar que el mercado del transporte de mercancías aún mira con reticencia la electrificación de las flotas. Exceptuando el Einride T-Pod que utilizará Lidl estos meses próximos, lo cierto es que no hemos visto muchas alternativas con motorizaciones eléctricas en el sector logístico.

El camión del presente y del futuro debe contar con una autonomía flexible

Si atendemos a qué es lo que debe reunir un camión pesado, más pronto o más tarde se llega a la conclusión de que es un segmento que debe contar con una autonomía flexible y, sobre todo, que garantice, al menos, poder circular varios cientos de kilómetros del tirón sin problemas de quedarse sin combustible.

Sin embargo, a sabiendas de la presencia de tacógrafos en los vehículos que sirven para monitorizar sus paradas y otras especificaciones, ¿qué problema habría con parar cada X tiempo y realizar una recarga de las baterías? Quizás, el problema, esté más relacionado con el tiempo de espera y la poca presencia de cargadores de alto voltaje a lo largo de la ruta en las estaciones de servicio.

Mientras tanto, la tecnología de gas natural comprimido se ha colado en el mercado a pies puntillas. ¿Ha adelantado esta última fuente de energía a la electrificación que todos estábamos esperando? En los últimos meses, diversos proyectos han ganado protagonismo, sembrando dudas en lo eléctrico.

Electricidad vs gas natural comprimido en el transporte pesado

Tan solo quedan unos días para la presentación de la última locura que pensó en producir el magnate Elon Musk. ¿Quién iba a decir hace unos años que Tesla produciría algún día un vehículo destinado al transporte de mercancías?

El gas natural comprimido se ha convertido en una opción para el transporte de los próximos años. Applus idiada

Es cierto que el proyecto se ha retrasado en torno a un mes, pero esto se achaca a que la compañía ha preferido centrarse en resolver los problemas que están ocurriendo en Freemont por la producción del Model 3, un último modelo que está provocando el conocido como Infierno en la producción por el propio magnate sudafricano.

Sea como fuere, lo que es cierto es que todo hace pensar que su autonomía no será su punto más fuerte. ¿Por qué? Tan solo hay que ver la competencia para darnos cuenta de que aún queda un largo recorrido para que la electrificación sea objeto de eficiencia.

Ya se han visto los primeros prototipos eléctricos en el segmento de camiones

Observando los casos del mencionado Einride T-Pod o el Cummins AEOS, un prototipo producido en Estados Unidos, podemos interpretar que podrían acometer su función para aquellos recorridos de media distancia. Sin embargo, si algo valoran las compañías de sus departamentos logísticos, es la capacidad para adaptar sus flotas al transporte inmediato.

Ante esta situación, ¿recurrir a soluciones como el gas natural comprimido se han vuelto más plausibles? Tal y como se puede leer en el portal Highmotor, modelos como el nuevo Stralis NP 460 pueden servir de ejemplo para resumir hacia qué mercado está moviéndose la industria del transporte pesado.

Gas natural comprimido, una opción acorde al corto plazo

Sí, tarde o temprano llegará la disrupción en el transporte de mercancías, pero hasta ese momento, ¿deben las empresas o los particulares en vehículos electrificados con autonomías pobres? Quizás, adquirir uno que utilice gas natural comprimido puede ser más lógico.

Tanque de gas natural comprimido del nuevo Stralis NP 460. Camión Actualidad

Y te preguntarás, ¿por qué decantarse por esta tecnología en el corto plazo? Ofrece una autonomía, tras cargar el tanque de forma completa, que consigue llegar hasta los 1.600 kilómetros. Esto se traduce en una distancia más que considerable que garantizará poder llegar a la siguiente estación en el que dispongan de este combustible.

Por otro lado, esta tecnología le permitirá seguir empujando la carga del mismo modo que si trabajase bajo una motorización basada en el diésel. Tanto es así que contará con hasta un 9% menos de gasto en mantenimiento y reducirá su coste en combustible hasta en un 15%.

La electrificación del transporte pesado es algo surrealista aún

Ante esta situación, ¿tiene alguna posibilidad la electrificación? Es importante tener en cuenta que una opción eléctrica siempre consigue mejorar sus resultados conforme mayor suma el kilometraje que aparece en el odómetro. Pese a ello, los beneficios del gas natural parecen estar, por el momento, situados por encima de los que presenta la versión de 0 emisiones contaminantes.

Observando qué ocurre a nivel general en la movilidad, es posible que, de momento, solo el automóvil haya ofrecido una mayor eficiencia respecto a las mecánicas tradicionales. Existen proyectos como el de Easyjet y la búsqueda de su avión eléctrico o Yara con el buque mercante alternativo, pero siguen posicionándose lejos de las alternativas tradicionales que han imperado en el mercado durante décadas.