Asociaciones que defienden una mejor calidad del aire y una reducción de la contaminación están apostando por la conducción eléctrica. Mediante incentivos fiscales y facilidades para transformar el parque automovilístico se está potenciando su consumo. El mejor ejemplo de ello es la fotografía que está viviéndose en Noruega desde hace un par de años.

Sin embargo, es importante hacer una reflexión sobre lo que está por llegar en la industria alternativa. ¿Estamos preparados para la llegada en masa de coches eléctricos? Es importante destacar que hace solamente unos días se produjo una importante escasez de baterías en el sector, culpándose a Tesla del desabastecimiento.

El Tesla Model 3 podría ser el causante de la falta temporal de baterías en el mercado

Al parecer, la producción del Model 3 en grandes cantidades podría estar detrás de estas dificultades vividas en la cadena de suministro. ¿A qué precio queremos cambiar el mundo? ¿Conviene estructurar un crecimiento progresivo o es mejor basar la movilidad en lo eléctrico para reducir las emisiones contaminantes?

Según se puede observar en un análisis elaborado por la empresa minera Glencore, la disposición en el mercado de la tecnología eléctrica exigirá 390.000 toneladas adicionales de cobre, 85.000 toneladas de níquel y 24.000 toneladas de cobalto para 2020.

¿Podremos hacer frente a estas necesidades? El mercado de la automoción, con los fabricantes a la cabeza, ya están comenzando a realizar los primeros pedidos de baterías eléctricas a gran escala, lo cual ya se está viendo en los informes de extracción de las materias primas necesarias para su producción.

Un nivel de demanda que puede poner en un aprieto la sostenibilidad

Ante esta demanda creciente del mercado obtenemos 2 sentidos contrapuestos en términos de economía. Por un lado, los fabricantes, se favorecerían de economías de escala en la producción, pudiendo reducir los precios de sus variantes eléctricas.

Cada vez se pueden encontrar una mayor gama de coches eléctricos en el mercado. Autopista

En una situación hipotética en los próximos 5 años, no sería extraño dilucidar un marco propio de una estandarización de lo alternativo. Sin embargo, ¿por qué podemos pensar que no merecerá la pena aún comprar un coche eléctricos? Al contrario de lo que piensa Hyundai, las compañías productoras también incluirán incrementos en el precio de venta del material extraído.

Las compañías del sector primario incluirán el sobrecoste de la inversión extra

Esto será así, tal y como han dejado claro fuentes internas de la compañía minera, debido a las necesidades de financiación para explotar nuevas canteras. Esta industria extractora, al no tener en el pasado una especialización basada en este foco, deberá repercutir costes de inversión extra, lo que provocará una precio mayor en el resto de la cadena de valor.

Como puedes comprobar, el mercado será el que finalmente priorice una de las 2 posibilidades, las cuales estarán incentivadas por la acción que tome el erario público en uno u otro sentido. De hecho, a juzgar por las restricciones que están fijándose en los últimos años, podría decirse que el futuro pinta sin coches o, al menos, con aquellos que no contaminen por el centro de las ciudades.

Los resultados hablan por sí solos, se triplicará la demanda

El coches eléctrico, a eso de que mejore en torno a 200 kilómetros su autonomía y reduzca su tiempo de carga, **podría suponer la disrupción definitiva, manteniendo el precio fuera de la ecuación, por supuesto. El número de postas será indiferente, ya que compañías como E.ON o la plataforma común Ionity, entre otras propuestas a nivel mundial, se encargarán de poblar una red completa de cargadores.

En unos años cargar el coche eléctrico será una actividad rutinaria en nuestras vidas. EV Wind

Según se puede leer en el portal Híbridos y Eléctricos, la consultora CRU fue contratada por el gigante de los minerales nombrado anteriormente para que formalizase cuál podría ser el crecimiento de la demanda de automóviles eléctricos. Los datos, ofrecidos por la compañía en cuestión en una reunión con inversores, hablan por sí solos.

Al parecer, en el año 2030 hasta el 30% de los automóviles que circulen podrían contar con una motorización completamente alternativa. El estudio, en el cual se ha analizado las situaciones de China, Canadá, India, Japón y Estados Unidos, muestra un absoluto crecimiento de coches eléctricos en los próximos años, incidiendo en un aumento de pedidos de minerales como el cobalto, el níquel o el cobre.

De registrarse la tendencia, podríamos tener escasez de minerales en unos años

A tenor por estos datos, las reservas de minerales podrían sufrir un posible revés en los próximos años, debiendo tomar, de nuevo, otras fuentes para no sucumbir a la escasez. No obstante, en caso de falta de recursos, siempre se podrá tirar de la existencia de ingentes cantidades de estos minerales en el espacio. Esto es, al menos, lo que piensa Elon Musk.

¿Cuál podría ser su objetivo? Utilizar SpaceX para conseguir provisiones derivadas de asteroides, por muy extraño que parezca.