Poco se sabe aún sobre las futuras consolas de nueva generación, aunque poco a poco vamos descubriendo más detalles de las sucesoras de las actuales PS4 Pro y Xbox One X. Parece que los nombres comerciales aún no están decididos del todo, y lo menos sorprendente sería encontrarnos con una PlayStation 5 y una Xbox Two (en clave Xbox Scarlett). Lo que parece más plausible, y muchos medios lo corroboran, es que las próximas videoconsolas lleguen en el 2020.

2020 podría ser un gran año si llegan PS5 y Xbox Two

A muchos os parecerá que una generación consolera que ha durado (o durará) intacta 7 años es demasiado tiempo, y a otros os parecerá que ha pasado en un suspiro y no queréis gastar aún vuestro dinerillo en un nuevo sistema. Aunque lo más probable es que esta generación comience su declive en 2020 con las nuevas máquinas, también es más que plausible que las PS4 y Xbox One resistan el envite y el empuje de las recién llegadas a la palestra, al igual que ocurrió con la Xbox 360 y con la PS3.

Los más ansiosos ya han comenzado a crear prototipos de las nuevas consolas pero, ¿cómo serán realmente? Gamebyte

Guerra de especificaciones

Con todo lo que hemos visto en las presentaciones del E3 2018 está claro que las consolas de nueva generación se pelearán por tener las mejores especificaciones, al menos las de Sony y Microsoft, porque Nintendo juega en otra división en este terreno y ha demostrado que piensa más en calidad que en cantidad. Pero aún quitando a Nintendo de la ecuación, lo cierto es que Sony y Microsoft tendrán que ofrecer lo mejor si quieren llevarse una mayor porción de la tarta en el público consolero hardcore.

Sony y Microsoft irán a muerte por la consola más potente

También se ha especulado mucho con el cambio de modelo de pensamiento acerca de lo que es una consola, y parece que la industria quiere dirigirse más hacia ecosistemas actualizables y mejorables que no requieran de la compra de un nuevo "terminal" sino de nuevas partes, al igual que ocurre en el mundo del PC. Esto sería, a priori, una gran noticia para los jugadores, ya que podrían comprar ese hardware superior si tan sólo lo desearan.

Sin embargo, y a juzgar por las cifras de ventas millonarias de la actual generación, el modelo de consumo existente parece aún resistirse a un cambio tan radical. Por lo tanto, es más que probable que las nuevas consolas supongan una "actualización completa" de las existentes, es decir, una repetición de lo que ha ocurrido con la PS4 Pro y la Xbox One X.

El empuje del 4K asegura la llegada de una generación nueva en poco tiempo

Por otro lado, si atendemos al tiempo máximo entre generaciones, casi siempre nos toparemos con 6 o 7 años de media entre una y otra, por lo que no sería de extrañar que las compañías hayan marcado 2020 como el año de aparición de sus nuevos sistemas. Además, el constante empuje de los PCs y de compañías como Nvidia y AMD que no cesan de actualizar sus componentes gráficos casi año tras año.

A esto hay que sumarle la relevancia que está tomando la resolución 4K en los hogares de todo el mundo, harían necesaria una nueva generación capaz de mover esa resolución nativamente, con HDR y mayor profundidad de color a unos benditos 60 fps. De esta forma se aseguraría que la "nueva resolución estándar" después del FullHD no cayera en saco roto, ya que aún a día de hoy no existen tarjetas capaces de mover con soltura juegos muy exigentes a máximo detalle, en 4K y a 60 fps.

Se oye, se comenta…

Otro punto a favor de la llegada casi inminente de la nueva generación son las declaraciones de las compañías o estudios third-party como Bethesda o CD Projekt RED, cuyos próximos títulos aún se encuentran en fase de desarrollo o pre-desarrollo. Si tenemos en cuenta que The Elder Scrolls VI y Cyberpunk 2077 son juegos titánicos y que necesitarán mucho tiempo de desarrollo, lo más probable es que veamos sus caras en las futuras consolas.

Evidentemente, no creo que estos juegos "fundacionales" para estas dos marcas vayan a hacerse pensando en esta generación, ya que eso supondría limitar su alcance y sus posibilidades de una forma brutal. Está claro que de querer hacerlo, se puede, como ha demostrado Nintendo con los múltiples ports a su Switch de títulos que parecían sobrepasar las capacidades técnicas de la máquina.

Nintendo seguirá bailando al son de sus propios tambores

Aún así cuesta creer que compañías líderes de la industria se corten a la hora de crear títulos que no funcionarían como debieran en las consolas de hoy en día. Lo más plausible, necesario y deseable (aunque se nos rompa el corazón en la amarga espera) es y sería que estos juegos nos impresionasen en las próximas iteraciones de PlayStation y de Xbox. Después de todo, si no puedes traspasar los límites de lo que ya existe, ¿para qué molestarse en crear algo nuevo y rompedor?

Menos clara es la posición de Nintendo en esta cuestión, y aunque se puede predecir que no abandonará la idea de una consola híbrida como la Switch, sí que es muy probable que se decante por prescindir de las habilidades y potencia técnica de una consola de nueva generación per se. Pero también está claro que los de Kioto no volverán a caer en el error (si lo hacen es para matarlos) de construir una arquitectura muy inferior a la rival, pues ese fue uno de los hechos que llevaron a la Wii U a fracasar estrepitosamente.

2020: una odisea en tus consolas

Constatando que en 2020 las consolas actuales llegarían al límite de los 7 años dorados que de media dura una generación, y el constante empuje anual de Nvidia y AMD con productos gráficos que dejan a las sobremesa temblando, es casi seguro que en esta fecha quede inaugurada la próxima hornada de consolas.

Switch, PS4 y Xbox One: la generación de hierro

Pero no será menos cierto que en 2020 aún no se habrá terminado con la vida de la actual generación, ya que con sus increíbles catálogos y la reinvención de alguna de sus sagas más famosas y queridas, han conseguido marcar un hito histórico y declararse como la mejor generación de consolas de la historia. Si no me crees, sugiero que consultes las cifras de ventas de los actuales sistemas y los compares con los números de las anteriores. Verás que, en este caso, sólo la PlayStation 2 logra mantener el pulso a una generación consolera "de hierro".